Hoy se inauguran dos exposiciones:
A destiempo, de Rafael Navarro, la primera exposición en digital y en color; un cambio en su trayectoria, o mejor dicho, una investigación en las posibilidades de un nuevo lenguaje.
La Colección, es precisamente eso, una mínima parte de la colección de fotografías de otros autores que Rafael ha ido acumulando a lo largo de los años, a través de intercambios, compras, regalos, etc.
Se inaugura hoy a las 20:00h en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
Os esperamos.
Texto del catálogo de “La Colección” comisariada por Angélica Soleiman

Jose Ferrero Villares
Una colección es un conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor; así define la RAE, en su diccionario, el término colección. Para nosotros, sin embargo, colección adquiere un significado que llega mucho más lejos. En lo emocional, abarca retazos de historias, recuerdos de personas, de lugares y de situaciones. Y si contemplamos la parte material, contiene fragmentos de la Historia de un arte como es la fotografía. Dentro de esta colección convive la obra de distintos artistas, unos más conocidos que otros, o más valorados, o más universales. Pero todos, y cada uno, han aportado algo a este medio.
La colección de Rafael Navarro se inicia hace ya más de treinta años, cuando, en los primeros pasos de su carrera artística abordó una práctica frecuente desde el principio de la fotografía: el intercambio. ¿De dónde viene esta costumbre? En los “Camera Club” del siglo XIX, entendían que compartir conocimientos era una de las maneras de hacer que la fotografía evolucionase. Sus miembros coleccionaban imágenes hechas con nuevos procesos o con mejoras de otros antiguos. Los socios se intercambiaban imágenes, junto a anotaciones sobre el procedimiento técnico seguido. Actualmente, casi un siglo después, el intercambio es una actividad destacada de la comunidad artística. Intercambiar pieza por pieza, entre autores o amigos.
La fotografía, a pesar de ser un arte mediatizado por una herramienta, la cámara, no deja de ofrecernos una visión particular del mundo; una elección de encuadres, luces, situaciones, personas, etc. únicos en cada momento y específicos de cada artista. Por tanto, si, como decimos, una fotografía contiene una parte de quien la ha hecho, intercambiar fotografías es intercambiar retazos de uno mismo.
La pequeña selección que se presenta en esta exposición no es característica, ni definitiva; no es una muestra de fotografía española, ni internacional, ni contemporánea, ni clásica; es solamente una selección posible, como lo son tantas otras. Grandes nombres al lado de otros menos conocidos, que se reúnen con el propósito de permitir al espectador acercarse a la fotografía, o, al menos, a la parte personal de cada autor de las fotografías, al mismo tiempo que permiten conocer algo mejor a quien las colecciona.
La colección de Rafael Navarro está formada por un compendio diverso de autores y géneros, cuyo único nexo en común es haber formado parte de su vida fotográfica. Cuando se empieza una colección, muy pocos saben en qué dirección orientarla: algunos la apoyan en el propio criterio estético, otros acuden al mercado y la conciben como forma de inversión; otros crean colecciones enciclopédicas que permitan explicar un artista, un periodo, etc. En el presente caso nos encontramos ante una colección cuya única finalidad es guardar los recuerdos de las experiencias vividas.

Vari Caramés
Recuerdos de fotógrafos como Graciela Iturbide, Flor Garduño o Korda que nos hablan de los viajes y las exposiciones realizadas por Latinoamérica, del tiempo pasado en Cuba, en México, de amistades y de admiraciones.
De compañeros de aquel primitivo grupo Alabern (Manel Esclusa, Joan Fontcuberta, Pere Formiguera y Rafael Navarro) y los que se incorporaron después Tony Catany, Koldo Chamorro y Humberto Rivas.
Recuerdos de viajes por Europa, puerta abierta al mundo para los fotógrafos que empezaban en los años 70, quienes, cada año, acudían a citas indispensables como Les Reencontres de Arles donde se encontraban con compañeros y colegas, amigos y conocidos y donde se llevaban a cabo muchos de los intercambios, y donde, al estilo de hace años, uno no sabía en casa de quién iba a cenar cada noche. Intercambios de amigos como Lucien Clergue o Jean Dieuzaide, fundamentales en la creación de Arles. Contactos con editores y coleccionistas que acudían cada año a esta cita a encontrarse con artistas a los que comprar obra o incluir en publicaciones.
De su participación en la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, donde conoció e intercambió obra con, entre otros muchos, Jose Luis Mur, Francisco Albalá y Jose Antonio Duce.

Manuel Sonseca
Y siguiendo la estela de estos primeros fotógrafos que, como Rafael iban a Arles en busca de opiniones y contactos, aparece la siguiente generación de fotógrafos como José María Díaz-Maroto, Manuel Sonseca o José Ferrero Villares y un largo etcétera
Un aspecto desconocido para aquellos que no están familiarizados con la costumbre del intercambio es la generosidad que conlleva; un intercambio supone que dos autores acuerdan un trueque, más por un tema personal, de relación amistosa, que por la cotización que dicte el mercado. En un intercambio no se tiene en cuenta el precio de una obra, ni si es pieza única, ni si se trata de la última de una edición: un intercambio es una demostración de que por encima de todo, lo que se anhela es compartir con otro. Esta generosidad se ve reflejada en una anécdota protagonizada por el maestro Manuel Álvarez Bravo quien, al enterarse de que Rafael deseaba adquirir una fotografía suya, la que se expone hoy aquí, le dijo que estaría encantado de hacer un intercambio con él; esto tuvo lugar hace más de 20 años, cuando el maestro mexicano estaba ya encumbrado en el mercado y Rafael, sin embargo, se encontraba en una temprana época de su carrera.
En la colección se encuentran también algunas piezas que han llegado a ella de otro modo: regalos de alumnos, que son prueba de la importancia del tiempo y la dedicación que Rafael Navarro ha empleado en compartir sus conocimientos, y, por último, algunas adquisiciones de piezas emblemáticas como son las de Edward Weston o Arnold Newman, autores, entre otros, que son referentes fotográficos de Rafael Navarro.
No es posible citar a todos los que integran esta colección, que son cientos, pero se les puede recordar de forma anónima. Y eso es lo que hace Rafael Navarro con esta mínima selección que hoy expone: exhibir la colección es exhibir sus amistades, su carrera, sus influencias y sus influenciados. Es una colección destinada a ilustrar, no tanto el gusto personal del coleccionista, sus pasiones e intereses, que también, sino la larga lista de amigos y conocidos, de compañeros de andaduras, que han estado presentes en su vida profesional a lo largo de los años. Disfruten ustedes de 56 porciones de la vida de Rafael.
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